Un secreto morisco enterrado en la memoria de Molvízar
Hay historias que no aparecen en los archivos.
No están escritas en pergaminos ni registradas en protocolos notariales.
Viven en la voz baja de los mayores, en las conversaciones al atardecer, en las dudas que nunca se resolvieron.
Una de ellas habla de un lugar perdido:
el Pino de Tres Pies.
Y de un nombre que siempre regresa cuando se menciona la memoria morisca del pueblo: Francisco el Gomeri.
1609: El año del silencio
En 1609, bajo el reinado de Felipe III, comenzó la expulsión de los moriscos del antiguo Reino de Granada.
En Molvízar, como en tantos pueblos, familias enteras abandonaron sus casas. Algunos partieron hacia el norte de África. Otros intentaron quedarse ocultos bajo nuevos nombres.
La tradición local sostiene que, antes de marcharse, varios vecinos escondieron bienes bajo un pino muy concreto. No cualquier árbol. No cualquier lugar.
Un pino “de tres pies”.
La posguerra y los hombres que medían la tierra
Décadas después, ya en la posguerra, llegaron al pueblo varios hombres preguntando por ese lugar. Los mayores aún recuerdan la escena: recorrían los secanos, trazaban líneas imaginarias, medían distancias.
No excavaban al azar.
Calculaban.
¿Sabían algo que aquí se había olvidado?
¿Buscaban un tesoro real… o seguían una tradición transmitida durante siglos?
¿Era realmente un árbol?
Aquí empieza la verdadera pregunta histórica.
Un pino no es eterno.
Puede arder, secarse o desaparecer en una roturación.
¿Cómo puede sobrevivir durante más de tres siglos la referencia a un árbol concreto?
La clave podría estar en la expresión completa: “tres pies”.
En la Edad Moderna, el “pie” era una unidad de medida. Pero también podía significar base, apoyo o punto de arranque. Esto abre varias posibilidades:
- ¿Hablaba la tradición de una profundidad concreta?
- ¿Se refería a un punto donde confluyen tres lindes?
- ¿Era un cruce de acequias marcado por un árbol?
- ¿O un mojón de piedra con tres apoyos visibles?
Quizá el pino no era el secreto.
Quizá era solo la señal.

Un código geométrico en el paisaje
El detalle más intrigante es el método de búsqueda: triangulación.
En otros lugares del antiguo Reino de Granada —como en el entorno de Granada y la Alpujarra— existen tradiciones similares donde los supuestos tesoros se localizan mediante relaciones geométricas entre:
- una iglesia (antigua mezquita),
- una fuente o alberca,
- un punto elevado del terreno.
¿Pudo el “Pino de Tres Pies” formar parte de un esquema semejante en Molvízar?
Si así fuera, el verdadero marcador no sería el árbol, sino la relación entre puntos del paisaje.
Más que un tesoro: una memoria
Hasta hoy, nadie ha encontrado nada.
O al menos, nada se ha hecho público.
Pero quizá el valor de esta historia no esté en el oro, sino en la persistencia del relato. En la capacidad del pueblo para conservar un nombre durante siglos.
Porque lo verdaderamente extraordinario no es el tesoro. Es que aún recordamos dónde podría estar.
Invitación a la investigación colectiva
Desde este blog queremos abrir esta pregunta a todo el pueblo:
- ¿Has escuchado esta historia en tu familia?
- ¿Recuerdas alguna referencia concreta al “Pino de Tres Pies”?
- ¿Se mencionaban caminos, acequias o fincas específicas?
- ¿Conoces topónimos antiguos relacionados con pinos, tres lindes o cruces?
Queremos recopilar testimonios orales antes de que se pierdan.
Queremos revisar cartografía antigua y microtoponimia local.
Queremos estudiar el paisaje con mirada histórica.
Y queremos hacerlo contigo.







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