Las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada nos permiten conocer cómo era Molvízar a mediados del siglo XVIII: sus tierras, cultivos, aguas, impuestos, oficios, instituciones y formas de vida. Un documento excepcional para acercarnos a la realidad de nuestro pueblo hace casi tres siglos.
En ocasiones, un documento antiguo es mucho más que un conjunto de palabras escritas en una letra difícil de leer. Algunas veces, entre sus páginas se encuentra una auténtica fotografía de una época.
Eso es lo que ocurre con las Respuestas Generales de Molvízar de 1752, conservadas en el marco del Catastro de Ensenada. Se trata de un documento que recoge las respuestas dadas por las autoridades y vecinos de la localidad a un amplio interrogatorio destinado a conocer con detalle la realidad económica y social del territorio.
Y lo primero que sorprende al acercarse a estas páginas es que Molvízar aparece ante nosotros con una extraordinaria riqueza de detalles.

Un documento fechado en junio de 1752
Las actuaciones comenzaron en Molvízar el 4 de junio de 1752. El propio documento identifica la localidad como perteneciente a la jurisdicción y partido de la villa de Salobreña.
La investigación se realizaba dentro de la operación de la Única Contribución, impulsada por la Real Junta de Únicas Contribuciones. El objetivo era reunir información que permitiera conocer la riqueza existente en los distintos territorios de la Corona y establecer una contribución más racional.
Para ello no bastaba con preguntar cuánto dinero tenía cada persona. Era necesario conocer prácticamente todos los aspectos que podían definir la riqueza de una población: tierras, cultivos, rendimientos, ganado, molinos, actividades económicas, impuestos, propiedades eclesiásticas, etc.
Por eso las respuestas de Molvízar constituyen hoy una fuente extraordinaria para la historia local.
Los hombres que tuvieron que responder
El documento también nos permite poner nombre a algunas de las personas que participaron directamente en aquella investigación.
Entre quienes prestaron juramento aparecen los alcaldes Diego Diana y Juan de Vega, los regidores Basilio Pérez y Antonio de Rados, y el fiel de fechos Joseph Víbora, además de los peritos designados para intervenir en la operación. También estuvo presente el cura de la parroquia, Fernando Feliz Mota, en virtud del privilegio eclesiástico correspondiente.
Esto convierte al documento en algo especialmente valioso: no solamente habla de Molvízar, sino que también nos permite acercarnos a las personas que formaban parte de su gobierno y de su vida institucional en 1752.
Al final de las actuaciones vuelven a aparecer algunos de estos nombres, junto con sus edades, lo que permite incluso conocer algunos datos personales de quienes participaron en las declaraciones.
¿Qué nos cuenta el documento sobre Molvízar?
Aquí comienza lo verdaderamente fascinante.
Las Respuestas Generales permiten reconstruir una parte importante del paisaje y de la economía de Molvízar a mediados del siglo XVIII.
Sabemos, por ejemplo, que existían tierras de regadío y de secano, y que las primeras se dividían en diferentes categorías de calidad. Las viñas también recibían una clasificación específica.
El paisaje agrícola estaba formado además por bancales y árboles dispersos, entre los que se mencionan morales, olivos, higueras y parras.
Estos datos, aparentemente sencillos, permiten empezar a imaginar cómo debía ser el término de Molvízar hace casi 300 años.
No estamos ante un paisaje abstracto. Estamos ante tierras trabajadas, cultivos concretos, sistemas de riego, caminos, animales, molinos y personas.
El agua: un recurso escaso y perfectamente organizado
Uno de los aspectos más interesantes que aparecen en las respuestas es el relacionado con el agua.
El documento señala la existencia de un corto manantial, cuya agua se recogía en una alberca y posteriormente se distribuía para el riego. Los turnos estaban organizados y cada vecino tenía asignada una determinada cantidad de agua, con un sistema de reparto que se repetía periódicamente.
Pero hay un detalle especialmente revelador: en los años secos, cuando el agua no era suficiente, los vecinos podían venderse entre ellos las partes de agua que les correspondían.
En unas pocas líneas aparece así toda una realidad social y económica vinculada al agua: escasez, derechos de uso, turnos, organización colectiva y compraventa.
Es uno de los muchos ejemplos de cómo estas respuestas permiten pasar de la simple historia administrativa a la historia cotidiana de Molvízar.
Una economía agrícola que podemos medir
El documento también proporciona precios y rendimientos.
En 1752, por ejemplo, los declarantes estimaban el precio de una fanega de trigo en 24 reales de vellón, la cebada en 10, el maíz en 15, los garbanzos en 25 y las habas en 14. También aparecen referencias al lino y al aceite.
Estos datos son especialmente importantes porque permiten estudiar la economía local desde una perspectiva cuantitativa.
Podemos preguntarnos cuánto producía una tierra, cuánto valía una determinada cosecha, qué cultivos tenían mayor importancia o cómo se relacionaban los distintos aprovechamientos agrícolas.
Y, además, podemos comparar estos valores con los de otras localidades del entorno.
Molvízar y su relación con Granada
Las respuestas también muestran que la vida económica de Molvízar estaba conectada con instituciones situadas fuera del propio municipio.
Los diezmos, por ejemplo, estaban relacionados con la Iglesia Catedral de Granada, mientras que determinadas cargas correspondían a la Corona y otras al cura del lugar.
El documento ofrece incluso una valoración económica de los diezmos: su rendimiento se situaba, según la declaración, en torno a 4.000 reales de vellón anuales en determinados conceptos.
En otras palabras, Molvízar no aparece aislado. Forma parte de una red económica, administrativa y religiosa mucho más amplia, vinculada a Salobreña y a Granada.
Una fuente para recuperar el paisaje perdido
Quizá uno de los mayores valores de este documento sea que permite reconstruir elementos del paisaje que hoy han desaparecido o se han transformado profundamente.
Las referencias a las tierras de regadío, las viñas, los secanos, los bancales, las albercas, los árboles, los molinos y los cultivos nos permiten comenzar a dibujar un mapa histórico de Molvízar.
También aparecen las antiguas unidades de medida utilizadas por los agricultores. El documento señala que las tierras se medían mediante fanegas de sembradura, y no mediante marjales, siguiendo la práctica habitual de la localidad.
Son detalles que pueden parecer secundarios, pero que resultan fundamentales cuando intentamos entender cómo se organizaba y se percibía el territorio en el siglo XVIII.
Mucho más que un documento fiscal
Aunque el origen del documento está relacionado con una operación fiscal, su contenido va mucho más allá.
En sus páginas encontramos información sobre:
- la organización política de Molvízar;
- sus autoridades y vecinos;
- las tierras de regadío y secano;
- los cultivos;
- los precios agrícolas;
- los sistemas de riego;
- las albercas y manantiales;
- las viñas y los árboles;
- los molinos;
- los diezmos;
- las cargas fiscales;
- la propiedad y explotación de determinadas tierras;
- y numerosas actividades económicas.
Por eso, las Respuestas Generales pueden leerse hoy como una radiografía de Molvízar en 1752.
Una radiografía incompleta, naturalmente, y condicionada por el objetivo para el que fue elaborada, pero extraordinariamente valiosa.
Recuperar la memoria de Molvízar
Nuestro propósito a partir de este documento será ir recorriendo sus páginas y detenernos en aquellas informaciones que nos permitan comprender mejor cómo era Molvízar hace casi tres siglos.
No se trata únicamente de transcribir un manuscrito antiguo.
Se trata de hacer hablar al documento.
¿Qué cultivaban los vecinos?
¿Cómo se repartía el agua?
¿Cuánto producían las tierras?
¿Qué animales tenían?
¿Qué molinos existían?
¿Qué impuestos pagaban?
¿Qué instituciones tenían presencia en el término?
¿Cómo era el paisaje?
¿Quiénes eran aquellos hombres que respondieron ante el juez y el escribano?
Cada una de estas preguntas puede convertirse en una pequeña historia.
Y probablemente esa sea una de las grandes virtudes de las Respuestas Generales: que detrás de cada cifra, cada fanega, cada real de vellón y cada nombre propio podemos encontrar una parte de la historia de Molvízar. Este artículo es el primero de una serie dedicada a las Respuestas Generales de 1752. En los próximos iremos entrando en sus distintos apartados para reconstruir, poco a poco, el paisaje, la economía y la sociedad de Molvízar en el siglo XVIII.







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